Elegir entre una tarifa indexada o fija puede marcar una gran diferencia en la factura eléctrica de tu empresa. Ambas opciones tienen ventajas y riesgos, y la clave está en entender cómo se calcula el precio en cada caso y qué impacto real tienen sobre tus costes energéticos.
En este artículo te explicamos de forma sencilla las diferencias entre ambas modalidades, con un ejemplo práctico y una guía clara para saber cuál conviene más según el perfil de tu empresa.
Cómo se calcula cada tipo de tarifa
- Tarifa fija
En una tarifa fija, el precio del kWh se mantiene estable durante todo el contrato.
La comercializadora asume el riesgo de las variaciones del mercado mayorista y, a cambio, aplica un precio medio que incluye un margen de seguridad.
- Tarifa indexada
En este modelo, el precio de la energía varía hora a hora según el mercado eléctrico (OMIE), al que se suma el margen de la comercializadora y los costes regulados (ATR).
Impacto en la factura eléctrica empresarial
Para una empresa, la elección entre tarifa fija o indexada puede influir directamente en la rentabilidad operativa.
- En una tarifa fija, los costes son estables, pero podrías pagar de más cuando el mercado baja.
- En una tarifa indexada, asumes el riesgo del mercado, pero puedes obtener importantes ahorros si gestionas bien los periodos de mayor consumo.
Por eso, la gestión energética activa (monitorizar precios, ajustar horarios, revisar potencias) es clave para aprovechar las ventajas de la indexada sin exponerse a costes innecesarios.
Ejemplo práctico comparativo
Supongamos una empresa con un consumo anual de 100.000 kWh:
| Tipo de tarifa | Precio medio kWh | Coste anual estimado | Comentario |
| Fija | 0,18 €/kWh | 18.000 € | Precio estable, sin sobresaltos |
| Indexada | 0,14 €/kWh | 14.000 € | Más ahorro si el mercado se mantiene bajo |
En este ejemplo, la tarifa indexada permitiría ahorrar unos 4.000 € al año, pero si el mercado sube por encima de 0,18 €/kWh, el coste podría igualarse o superar al de una fija.
Cuándo conviene cada opción
- Tarifa fija: ideal para empresas con poco margen de maniobra, presupuestos cerrados o contratos públicos donde la previsión es prioritaria.
- Tarifa indexada: recomendable para compañías que monitorizan su consumo, tienen horarios flexibles o buscan maximizar la eficiencia energética con herramientas de control y asesoramiento.
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